תּ֘וֹרַ֤ת יְהוָ֣ה תְּ֭מִימָה מְשִׁ֣יבַת נָ֑פֶשׁ עֵד֥וּת יְהוָ֥ה נֶ֝אֱמָנָ֗ה מַחְכִּ֥ימַת פֶּֽתִי׃
La ley de SEÑOR es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de SEÑOR, fiel, que hace sabio al pequeño.
Pasajes relacionados y versículos paralelos para Salmos 19:8.